¿Qué es real para ti? ¿Aquello que ves, piensas, sientes? ¿Podemos definir lo que es real o no únicamente a partir de nuestra propia realidad, es decir, la manera en que vemos, percibimos y entendemos el mundo? Lo que es real para ti, ¿sería real para otra persona? La realidad no es algo fijo, absoluto o idéntico para todos. Depende mucho de nuestras percepciones, experiencias y el contexto en el que estamos inmersos.
La realidad puede ser muy simple y objetiva, como en la famosa frase de Descartes: “pienso, luego existo”. ¿Cómo dudar de eso? Si no existieras, no estarías pensando, ¿verdad?
La realidad también varía en el nivel de certezas. Hay cosas que sabes que son reales porque simplemente puedes observarlas, como por ejemplo que necesitas respirar para sobrevivir, que tienes un corazón latiendo en tu pecho, que el agua hierve a 100 ºC y que existen estrellas en el cielo.
Además de observar, también hay cosas que puedes deducir y comprobar, como por ejemplo que el sol saldrá todas las mañanas o que si lanzas algo hacia arriba caerá por acción de la gravedad. Para la ciencia, la realidad es algo observable y replicable en condiciones experimentales. Newton observó una manzana caer del árbol y, reflexionando sobre ello, comenzó a desarrollar sus ideas sobre la gravitación universal, lo que lo llevó a formular los principios de la física clásica.
Muchas cosas también creemos que son reales porque forman parte del sentido común, del “real compartido”, que se construye a través del consenso social, la cultura, la educación y la historia que nos es contada. Muchas cosas que tomamos como verdades objetivas son, en realidad, construcciones sociales, es decir, son “reales” porque colectivamente decidimos creer en ellas. Veamos algunos ejemplos:
“La Tierra es redonda”
Hoy esto es considerado un hecho científico, pero no siempre fue así. Antiguamente se creía que la Tierra era plana, y esa era la “realidad” de aquel tiempo. Lo que cambia es el conocimiento disponible y aceptado por una sociedad.
“El billete de 100 dólares vale 100 dólares”
Este es un ejemplo clásico de realidad simbólica. El papel en sí no vale casi nada. Su valor proviene del acuerdo colectivo y de la confianza en la economía que lo respalda.
“Colón descubrió América”
En realidad, este es un recorte histórico europeo. Los pueblos indígenas ya habitaban las Américas mucho antes de Colón. Pero durante mucho tiempo esta narrativa fue considerada “real” porque se enseñaba y reproducía como verdad oficial.
“Existieron los dinosaurios”
Esta creencia proviene de evidencias científicas, como los fósiles. Aun así, la manera en que los dinosaurios son representados en películas, libros y museos también es una interpretación cultural basada en hipótesis científicas —y esas hipótesis cambian con el tiempo.
Estos ejemplos muestran cómo la realidad puede ser una mezcla de hechos, interpretaciones y construcciones sociales. Algunas de estas ideas están respaldadas por la ciencia, otras por la cultura, otras por la tradición. Pero todas tienen en común el hecho de ser aceptadas como reales por una colectividad.
También existe una perspectiva que es solo nuestra y que únicamente nosotros mismos podemos saber que es real. Como lo que estamos pensando, sintiendo, nuestros gustos y experiencias personales. A ti puede gustarte el helado de menta, por ejemplo, y a otra persona no. Para ti, el sabor de helado es delicioso, mientras que para la otra persona, es desagradable. Las variaciones de persona a persona son infinitas. En días de angustia, la vida puede parecer más difícil; en días de alegría, todo es más ligero.
¿Y qué decir entonces de tus sueños más locos, de la intuición cuando se manifiesta con fuerza, del amor hacia un ser querido? Cada persona tiene su propia realidad, una mezcla de varios niveles de percepción, que atraviesan distintos filtros hasta llegar e impactar en su propio “pienso, luego existo”.
Más allá del “pienso, luego existo” es difícil tener certeza de las cosas. ¿Qué te garantiza realmente que el mundo es tal como lo percibes? ¿Realmente la Tierra es redonda? ¿Alguna vez subiste a un cohete y lo viste con tus propios ojos? Dicen que es una experiencia impactante que paraliza a la persona, modificando la vida de quien tiene esa visión.
¿Qué te asegura que no vives en una simulación o en un mundo holográfico? Nuestra percepción del mundo está mediada por los sentidos, que pueden ser engañados (ilusiones ópticas, sueños, alucinaciones). Incluso nuestras memorias son falibles. Quizás seas solo una línea de código de un programa inmenso e increíblemente avanzado creado por una inteligencia extremadamente superior a la tuya.
No necesitas asustarte ni salir corriendo como loco en busca de una “red pill”, como Neo en Matrix, para despertar. No tienes que verlo todo con tus propios ojos para aceptar algo como real. Presta atención a tu intuición, a tus sentimientos, a tu lógica, piensa infinito, busca conocimiento y filtra lo que sea útil para ti. Es saludable dudar, cuestionar y tratar de entender por qué crees en lo que crees; esa tensión entre duda y confianza es justamente el motor del conocimiento humano.
Acepta que tu «realidad» no es toda la realidad y que esta puede ser mucho más compleja, misteriosa y sorprendente de lo que parece.
“Pienso, luego existo”
René Descartes
Esa frase es una de las más impactantes e influyentes de la historia humana. Representa un punto de inflexión radical en la forma en que concebimos la realidad. Con solo tres palabras, magistralmente combinadas, encontró un punto firme e indudable, al darse cuenta de que puede dudar de todo, pero no puede dudar de que está dudando, y por lo tanto, pensando y existiendo.
El Show de Truman
En esa película, protagonizada por Jim Carrey, un hombre descubre que toda su vida ha sido manipulada como parte de un reality show transmitido en vivo. Al darse cuenta del engaño, enfrenta sus miedos y decide buscar la verdad y la libertad fuera del mundo artificial creado para él. La revelación de esa farsa no solo cambia la vida de Truman, sino que también lleva al público a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad, la manipulación de los medios y los límites de la libertad individual.
¿Tomarías la píldora roja?
En la película Matrix, Morfeo le ofrece a Neo la posibilidad de conocer su verdadera realidad. Neo debe elegir entre la verdad o continuar con su vida normal. Si apareciera un Morfeo en tu vida, como en la de Neo en Matrix… ¿Preferirías descubrir la verdadera realidad y tener que enfrentar cambios radicales, o vivir cómodamente engañado?
Efecto Perspectiva
Quien ve la Tierra desde el espacio muchas veces relata algo llamado “Efecto Overview” o “Efecto Perspectiva”: un cambio profundo en la percepción de la realidad, de la humanidad y del planeta. Ver la Tierra como un punto azul frágil, suspendido en el vacío, sin fronteras visibles, provoca una reevaluación existencial. Muchos astronautas describen esta experiencia como algo transformador, con un impacto psicológico duradero.
¿Y si fueras solo un NPC?
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